¡WIU, WIU, WIU!
¿Aló, polisia? Llegan cuatro coches de policía, que te acorralan en menos de diez segundos. Sueltas, tu arma y alzas los brazos; no puedes hacer nada para remediar lo que viene a continuación. Confiesas tus delitos y te esposan, para luego meterte a la fuerza en uno de los vehículos y llevarte a comisaría. Te van a condenar a perpetua o muerte, eres más que consciente de ello.
El día del juicio se anuncia tu condena: 567 años de cárcel, en máxima seguridad. No está tan mal. Al menos no te van a matar, ¿verdad?

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